La campanas de las doce
Fue en aquel amanecer de marzo
en que sonaron las campanas de las doce
y Cenicienta perdió su magia.
Lo real era ilusión, espejismo y quimera
Sonaron las campanas de las doce
y el mito que había instaurado se desvaneció en segundos
y sus zapatitos ya no fueron de cristal.
Sonaron las campanas de las doce
y desapareció el hechizo de sus besos
que habían logrado a fuerza vaya a saber de qué
que mi ingenuidad se mantenga creyente.
Sonaron las campanas de las doce
y el hada ya no retornó
y tú jamás volviste a ser Cenicienta
y tus ojos ya nunca volvieron a ser los de Ella
y tu voz ya nunca tendrá Su verdad
aunque la tenga
Sonaron las campanas de las doce
y te vi tan real, tan humana tan lejos de ti
Habían pasado los carnavales
y mi alma se cubrió de otoño para vivir en invierno
Siento que pronto llegará el Adiós,
tarde o temprano se paga tributo a la osadía
o a la traición
Sé que pronto llegará el Adiós
y hasta creo que será de mutuo acuerdo
Yo sé que el hada ya no volverá
Tú sabes que ya nunca recuperarás la magia
Estábamos aún festejando el carnaval
y sonaron las malditas campanas de las doce
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